Animal Park

Durante las vacaciones de verano, Andrea y Marcos habían ido a muchos sitios. El que mejor recordaban, era el parque de animales de sus tíos.
El primer día, cuando apenas empezó a salir el sol, el canto del gallo los despertó. Sus tíos los habían dejado dormir en la granja.
-¡Qué bien he dormido!-pensó Andrea-. Marcos, Marcos, Marcos- le llamó para despertarle.
– Ya voy –dijo Marcos, mientras se desperezaba.
Después de desayunar un gran tazón de leche y unos huevos de corral, Andrea y Marcos ayudaban a recoger los huevos que habían puesto las gallinas.
A Marcos le llamó la atención la vaca. ¡Era grandísima! Decidió acercarse a ella e intentar ordeñarla.
-Pues no es tan fácil como parece -pensó Marcos.
-Qué divertido tiene que ser dar de comer a los animales- le dijo Andrea.
-¡Vamos a dar de comer a las gallinas!- exclamó Marcos.
– Prefiero darle el biberón a ese corderito.
– Yo también, yo quiero.
-Vaaaaaaale-protestó Andrea.
Mientras Marcos daba de comer al corderito, Andrea miró alrededor y vio que había un montón de macetas con flores, eran todas preciosas. Se dio cuenta de que en una maceta sólo había tierra. Sus tíos le explicaron que todavía no había nacido y que la tenía que regar y cantar.
Andrea decidió todas las mañanas cantarle y también le contaba sus cuentos favoritos. A los pocos días creció un precioso tulipán. Estaba Andrea mirando el tulipán muy satisfecha cuando unas voces la sacaron de sus pensamientos.
Marcos empezó a llamar a Andrea muy alterado.
-Andrea, Andrea, ¿a que no sabes lo que he visto?
-¿El qué?-preguntó Andrea.
-Los tíos también tienen caballos, una preciosa yegua y un poni.
-Me han dicho que esta tarde nos dejarán montar un rato.
Cuando llegaron sus tíos, Marcos y Andrea querían ir a otra zona del parque.
Lo primero que les querían enseñar sus tíos era una sala museo. Estaban muy orgullosos de ella. Allí guardaban todos sus premios.
En esta sala disponían de escudos, lanzas, armaduras y vestimentas de la época. Lo más llamativo eran los caballos con sus armaduras, acompañados por los jinetes y combinados de una forma muy particular.
Les gustaba mucho hacer un concurso anual de estilo medieval. Todas las personas del pueblo se disfrazaban y acudían a celebrarlo.
La preparación del banquete les suponía un gran trabajo. Colgaban farolillos de colores alrededor de las ramas de todos los árboles. Preparaban una enorme mesa de madera donde se pudieran acomodar todos los asistentes. Por supuesto, no faltó música medieval, que iba acompañando en el desfile de disfraces a todos los que querían participar.
Tras desfilar todos y cada uno de los asistentes, los niños estaban muy contentos porque quedaron los primeros. Como premio recibieron volver a Animal Park con sus amigos.
Después de la fiesta, acabaron agotados y se fueron a acostar. Sus tíos les dijeron que, aunque estaba un poco retirado, era mejor montar el campamento más cerca de las atracciones del parque.
Andrea y Marcos tuvieron un bonito despertar en un precioso día. Se quedaron alucinados al observar por la ventana que estos animales, con sus habilidades, conseguían un gran parque de atracciones.
Tenían varias mascotas que se encargaban de distraer a los niños.
Sus tíos, cuando vieron la cara de asombro de los niños, les empezaron a explicar:
-Aquí tenemos unas mascotas con unas habilidades muy especiales y que se ocupan en todo momento de los niños. Pulpín es un pulpo que además de enseñarles a patinar, como sus patines son mágicos, los puede llevar hasta las nubes y más. Papatrás es un cangrejo que les enseña a bucear y, además, les explica todas las especies que habitan en el fondo del mar. Pandy es un oso muy cariñoso y divertido, su gran barriga les sirve de tobogán. Monky, el mono blanco, se los cuelga del rabo y los lleva de árbol en árbol a pasear.
Pulpín, Papatrás, Pandy y Monky, hacían todo lo que podían para que los niños disfrutaran de cada minuto de estancia y no pudieran olvidar jamás esta experiencia.
Cada uno tenía una habilidad que conseguía que todos los niños lo pasaran genial. Todos formaban un lugar único en el mundo.
Andrea y Marcos disfrutaban mucho de los animales y estaban seguros de que todos sus compañeros del colegio, a partir de ahora, iban a querer celebrar sus cumpleaños allí.
Estaban deseando contarle a todo el mundo lo que se podía encontrar en Animal Park.
No se habían ido todavía y ya estaban deseando volver, se morían de ganas por descubrir el resto de maravillas que había en el parque para disfrutar, pero las vacaciones tocaron su fin.

 

2017-11-09T12:09:52+00:00

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