El perdón

Hace unos días estuve hablando con Mayar, una estupenda persona con la que tengo el honor de compartir amistad.  Conocerla fue una mascarilla de oxígeno en mi vida, es una persona que siempre está de buen humor, dispuesta a ayudarte y muy generosa. La mayoría ya la conocéis porque tiene un espacio en mi boletín. Sus letras las espero ansiosa todas las semanas.

Precisamente a causa de esto hablamos el otro día.  La escribí por messenger para reclamarle mi texto y en menos de 15 segundos lo tenía en mi bandeja de entrada. Automáticamente comenzamos a hablar y ella me contó que lo estaba terminando y riéndose me dijo: “Estamos conectadas”, es curioso que pensáramos en el mismo momento la una en la otra. Pues espero Mayar, de corazón, que estemos conectadas por mucho tiempo.

Estuvimos comentando el tema del perdón, Mayar estuvo trabajando este tema durante todo el día. La conversación  con ella me dio mucho que pensar porque como todo el mundo sabe siempre hay alguna persona a la que te resistes a perdonar esperando su arrepentimiento, esto es una pérdida de tiempo porque muchas veces no va a llegar y mientras sigues haciéndote mala sangre.

Como me decía ella “todas las personas que interactúan con nosotros es para darnos un mensaje y, en vez de ver cuál es, nos fijamos en lo que nos han hecho”, también me decía, “Año nuevo, personas nuevas y a vivir el presente, enviando amor a quien me ha hecho daño· e inmediatamente se marcha el daño.

Si te dedicas a trabajar el perdón, con cualquiera de los múltiples ejercicios que encuentres  en la web, te vas a encontrar como unas castañuelas. No hay nada más reparador que liberar ese rencor.

Debes perdonar pero por ti, el rencor te tiene atado, no te deja ser feliz y aunque no cambia el pasado si puedes cambiar el futuro. Perdona y olvida, y a otra cosa mariposa.

El perdón es el mejor regalo que te puedes dar a ti mismo.  Trabaja el perdón cada día para conseguir que los recuerdos no duelan.

Perdona a todo el mundo aunque sientas que algunos no lo merezcan.

Recuerda que es por ti y no por ellos.

Pero el perdón puede ser en ambos sentidos, no siempre es la misma persona la que pide perdón, hay que tener en cuenta que también nosotros hemos lastimado a mucha gente aunque sea sin intención, muchas veces hemos herido profundamente hasta el alma. Pues hay que pedir perdón, No siempre se puede pedir personalmente, no pasa nada, para eso tenemos tantos medios, teléfono, watshapp. correo electrónico. Utiliza todas las herramientas virtuales a tu disposición.

Y trabaja el perdón siempre que puedas tu cuerpo y alma te lo agradecerán.

Gracias Mayar, como siempre una lección muy provechosa. Ahora sólo queda aprender, practicar y conseguirlo.

2017-11-09T12:09:53+00:00

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