Los siete cabritillos-Mi versión infantil

Era un precioso día primaveral y Adela tenía que salir para hacer unas compras, estaba radiante de felicidad porque era de sus días favoritos, donde la brisa te agitaba el cabello y acariciaba el rostro, haciéndote llegar el aroma de las flores y el canto de los pajarillos.
Adela era una gran apasionada de los sonidos y, el sonido de los pájaros al despertar, era de sus preferidos.
Antes de salir llamó a sus retoños. Eran lo más grande e importante de su vida. La hacían sentir completa y sólo por esto ya era feliz.
Para ella nombrarlos era como música celestial para sus oídos. Se llamaban como las notas musicales DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI.
El día comenzaba con Adela poniendo música en todos los rincones de su hogar, nombrando a sus “joyas musicales” que era como los llamaba cariñosamente.
En cuanto sonaba el canto del gallo, Adela daba comienzo a su recital:
-DOOOOOOO, REEEEEEEEEEEEEE, MIIIIIIIIII, FAAAAAAAA, SOLLLLLLLLLLLLLLLLLLL, LAAAAAAAAAAAAAAAA, SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII.
Cómo en todos los hogares del mundo, los cabritillos empezaban a hacerse los remolones en la cama y Adela tenía que insistir en varias ocasiones, para deleite también de todos sus vecinos.
Empezaba una y otra vez a invertir los nombres dando lugar a una sintonía a la que se unían el resto de animales que se encontraban alrededor.
Cuando ya estaban desayunando, les comentó que tenía que salir un ratito y les dio una lista de recomendaciones para que estuvieran a salvo.
Cuando Adela salió por la puerta, enseguida DO, que era el mayor, se dispuso a contarles el plan de la mañana:
-Chicos, vamos a aprovechar a dar un paseo por el bosque para disfrutar de las maravillas de la naturaleza, me han dicho en la escuela, que hay una cascada impresionante y que deslizándote con unas tablas te lo pasas de miedo dejándote caer sobre ella.
El resto de los hermanos empezó a rascarse la cabeza, estaban pensando las consecuencias que les podía acarrear esta decisión después del aleccionamiento que les había dado su madre.
Al final decidieron que la vida era una aventura y se fueron directitos a disfrutar del agua y sus juegos.
Se lo pasaron de miedo haciendo piruetas para superar al otro, SI, el benjamín de la familia, les daba muestras de superioridad, y les picaba diciéndoles:
-¿A que no sois capaces de superar esta?-mientras les mostraba una gran pirueta.
-¡Mirar, mirar, con las patas delanteras!-vacilando de su habilidad.
En pleno apogeo de la diversión escucharon una voz que les hizo crujir hasta los dientes.
-¿Qué ha sido eso?- dijeron al unísono.
-¡Qué miedo!-exclamaron los más pequeños, al mismo tiempo que les temblaban las patas.
El bicho más feo, horripilante y repugnante que os podáis imaginar se estaba frotando las manos pensando en los manjares que le esperaban para comer.
Los tres mayores enseguida reaccionaron haciéndose cargo de los pequeños y salieron disparados. DO era muy prevenido y ya tenía previsto un lugar en caso de emergencia.
Se encerraron en el refugio del bosque que había cerca de la cascada, era el típico lugar donde los pastores se refugiaban cuando el clima lo requería, por lluvias, granizo ó nieve.
El bicharraco enseguida los alcanzó y consiguieron cerrar la puerta por los pelos. Irritadísimo por haberse quedado a dos dedos de asestar el primer mordisco al más pequeño no dejaba de dar fuertes golpes contra la puerta.
Convocaron una asamblea en su guarida y con palos en el suelo iban dibujando las posibles soluciones, después de barajar varias posibilidades, todos estuvieron de acuerdo en que lo mejor era escarbar y hacerse un túnel. DO había observado cuando iban de camino que el refugio estaba delante de unos matorrales.
El plan es el siguiente:
-Nos vamos a poner todos a escarbar, a unos 5 metros más o menos hay unos matorrales que nos van a servir para camuflarnos y poder salir corriendo de camino a casa-dijo DO.
Dicho y hecho, antes de lo que tardaban en comerse una ración de su plato favorito, habían conseguido llegar al otro extremo.
Gracias al escándalo de alaridos que proclamaba el desagradable ser que les acechaba consiguieron hacer el túnel sin que se enterase de nada.
Cuando llegaron a casa, cerraron la puerta y consiguieron respirar con tranquilidad, los más pequeñines regañaron al mayor por haberles puesto en peligro, a lo que él les suplicó no informaran a su madre porque le podía castigar severamente.
Los pequeños fueron muy comprensivos y le prometieron que iba a ser un secreto de hermanos.
No habían conseguido recuperarse del susto, cuando alguien llamó a la puerta, diciendo:
-Hola cabritillos queridosssss, soy mamaaaaa, ya estoy en casaaaaaaaaaaaa.
Estaban a punto de abrir, impacientes por verla y abrazarla que era lo que más necesitaban en ese momento, cuando el pequeño dijo:
-No abráis, por favor, no abráis -conozco a mamá perfectamente y no es ella.
El cabritillo portero se frenó en seco, le pareció importante comprobar antes de abrir, era lo que les había advertido tajantemente Adela, por lo que gritó:
-Antes de abrir, tarareanos la canción con la que nos despierta nuestra madre por la mañana.
El lobo que era muy listo había cogido a la madre y la obligó a cantar:
-DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI, DO, DO, SI, LA, SOL, FA, MI, RE, DOOOOOOOOOOOOOOOO.
-Ups! Parece ella-cuchichearon todos.
-No abriremos todavía, estamos seguros que será alguna treta. Tú eres el lobo.
-Enséñanos la pezuña por debajo de la puerta.
Y, enseguida el lobo, hizo que la madre metiera la pezuña por debajo de la puerta.
Cuando la vieron, se pusieron todos a bailar de la alegría y a celebrarlo.
Bieeennnnnnnnnnnnnnnnnnnn, es mamá- por finnnnnnnnnnn.
Al abrir la puerta vieron como la soltó, la tenía maniatada y con la boca tapada, la lanzó contra el suelo y salió disparado para comérselos a todos.
El amor de una madre no tiene límites y Adela consiguió darle una patada que le hizo perder el equilibrio y, ganar un tiempo precioso, para que sus chicos se pudieran esconder. Los mayores aprovecharon sus nociones de artes marciales y le dieron una paliza que se quedó sin dientes, siendo de purés de lo único que se pudo alimentar el resto de si vida.
En cuanto consiguieron deshacerse del lobo, desataron a su madre y los ocho estuvieron abrazados y llorando de emoción al pensar que habían estado a punto de quedarse sin poder volver a disfrutar de estos momentos de amor familiar que les encantaba a todos.
Mientras la madre les decía:
-No cambiaría todo lo vivido por nada del mundo, cada vez valoro más vuestro amor y compañía. OS QUIERO.

2017-11-09T12:09:52+00:00

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies