Sólo por hoy se amable con los demás

Ser amable con los demás es tan fácil como dirigirte a ellos con una amplia sonrisa. Como sabes, es más barata que la electricidad y da más luz. Solamente con una sonrisa dirigida a cualquier persona le puedes cambiar el ánimo y el día, de esta manera, estarás consiguiendo que tu día sea más agradable y generando un ambiente muy apetecible.

Se me ocurren muchas maneras de favorecer la amabilidad, aquí comentaré algunas:

Ser educado, con cualquier persona que te cruces, conocida o no, sostenle la puerta, cede tu asiento a otra persona, no ocupes dos plazas de garaje, y un montón de pequeños detalles que están a nuestro alcance cada día.

Ofrecer tu ayuda a la anciana que va a cruzar, al niño que se le cae el juguete, no te olvides que tú también lo vas a necesitar algún día.

Hablar de todo y con todos, tener una amplia variedad de temas para comentar según el interlocutor que tengas delante.

Regala muestras de afecto, todo el mundo está necesitado de besos, abrazos, caricias, una palabra amable, en definitiva que nos dediquen tiempo y atención que es algo que estamos deseando todos.

Ser un buen oyente, escucha a las personas de verdad, practicando la escucha activa, no enlaces conversaciones relacionadas con lo que están contando para robarles enseguida el protagonismo. Como decía una gran persona que conocí ; “Si el mata dos liebres de un tiro, tu has tirado 5 veces y has fallado 3” . Deja a cada uno su espacio para que salgan victoriosos en la materia que dominan.

Interésate por su bienestar y sus intereses, pregúntale cómo le va, cuáles son sus inquietudes, aficiones y todo lo que aporte optimismo y entusiasmo a la conversación.

Comparte tanto conocimientos como objetos materiales, se generoso, ten siempre el ánimo de ayudar y hacer más fácil la vida a los demás.

Habla en tono positivo, temas de conversación interesantes, saca de tu vida las penas y enfócala hacia el crecimiento y el aprendizaje. Acostúmbrate a crear un ambiente relajado, procura evitar discusiones y enfrentamientos.

Sobre todo trata a los demás como te gusta que te traten a ti mismo, practicando la empatía, que es tan fácil como ponerte en los zapatos del otro, interésate por las personas que se sienten ofendidas o molestas contigo y “siempre siempre”  mira a los ojos a todas las personas cuando mantengas una conversación.

 No hay nada que te deje más satisfecho que practicar el arte de dar.

2018-01-13T21:28:59+00:00

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