Una abeja en el cristal

Era una preciosa mañana de sábado estival, estaba con mis retoños tomando un relajado desayuno, conversando y riendo de muchas cosas que íbamos recordando, nos gusta aprovechar estos momentos para contarnos anécdotas graciosas que consiguen hacernos pasar una rato muy agradable y divertido.

Hubo un momento en que nos quedamos los tres observando la ventana de la cocina, escuchamos un zumbido que llamó nuestra atención, y es que en la misma, subía y bajaba constantemente una abeja por el cristal, obviamente buscaba la salida, insistía una y otra vez por el mismo recorrido. Como la vi en apuros y con ánimo de ayudarla, le abrí la ventana superior para que pudiera escapar y, de paso, nos librara del sopor porque a los tres nos dan pánico estos insectos. La parte inferior donde se encontraba el animalito luchando por salir, estaba separada por un marco de aluminio de bastante grosor, lo que le hacía más difícil detectar la parte superior para poder escapar y ser libre de nuevo.

El desayuno se extendió más de lo habitual, estábamos perplejos viendo como hacía constantemente el mismo recorrido sin variar un ápice el mismo, intentando una y otra vez sin cansarse, salir de la prisión en la que se encontraba, haciendo exactamente lo mismo una y otra vez como si se encontrase atrapado en un remolino que no le dejase salir de él. Esto me hizo pensar y así se lo expliqué a mis hijos, que eso es lo que hacemos muchas veces en la vida. Repetir una y otra vez lo mismo, intentar conseguir resultados diferentes haciendo las mismas cosas, y claro, como dijo Einstein:

“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Esto mismo también lo puedes aplicar para enriquecer tu vida, haz tus rutinas diarias de forma diferente:

• Cambia el transporte en tus sitios habituales, donde vayas en coche coge el autobús, donde vayas en autobús coge la bici, donde vayas en bici ve andando y descubrirás un montón de cosas que ni te habías percatado que estaban ahí.

• Si siempre desayunas café, tomate un zumo o un yogur.

• Si siempre vas corriendo a todos los sitios, detente 5 minutos en un banco a observar a la gente, que hacen, sus movimientos, sus conversaciones.

• Permítete siempre improvisar: cambia de pasta de dientes, levántate a cambiar de canal y no uses el mando, ve por las escaleras en lugar de usar el ascensor, cambia el formato de tu libreta de anotar, etc…

• Si vas siempre al mismo bar cámbialo por otro, si sales siempre a la misma hora a comer y te lo puedes permitir sal a otra hora distinta, incluso conocerás a otras personas.

• Si vas introduciendo cambios en tus rutinas también te va a servir para endulzarla y darle otro sabor.

Desde luego en lo sucesivo voy a pasar el marco de la ventana a ver si me encuentro algo mejor, cuando busque soluciones a cualquier situación voy a acordarme de esto y traspasar el marco.

Voy a dedicarme a hacer cosas distintas para obtener resultados diferentes en todo lo que me proponga cambiar, mejorar o atraer en mi vida.

¿Te atreves a traspasarlo conmigo?

2017-11-09T12:09:52+00:00

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